Ingesta
Nos pasás el canal, el stream o el archivo. YouTube, Twitch, Kick, Meet, Zoom o tus grabaciones propias. No hace falta que prepares nada.
Recortes es un sistema automático que ingiere tus videos largos, streams y podcasts, reconoce qué tipo de contenido son y aplica la receta de recorte que corresponde. Salen decenas de piezas por episodio, revisadas una por una por un editor de carne y hueso.
clips ya producidos con este proceso, en 95 canales
recetas de recorte, una por tipo de contenido
de tu primer video a la primera tanda
Todo lo que ya grabaste es un activo que hoy no rinde: vive en una plataforma donde nadie vuelve a buscarlo. El sistema lo abre, lo entiende y lo reparte en piezas cortas, a una fracción de lo que cuesta un editor haciendo lo mismo a mano.
Nos pasás el canal, el stream o el archivo. YouTube, Twitch, Kick, Meet, Zoom o tus grabaciones propias. No hace falta que prepares nada.
Transcribe, mira la imagen y clasifica: cuánta gente hay en cuadro, si hay pantalla compartida o gameplay, dónde sube la energía, dónde arranca y termina cada idea.
Según el tipo de contenido elige la receta: dónde está el gancho, si el clip entra en caliente por el pico, abre con la pregunta o arranca por la frase bomba, qué encuadre, qué subtítulo animado, si la música lleva ducking, si necesita insertos gráficos.
Salen decenas de clips por episodio, con título, descripción y hashtags. Un editor nuestro revisa la tanda, descarta lo que no da y ajusta lo que vale la pena.
Antes de cortar, el sistema decide qué está mirando. Cada tipo de contenido tiene su propia receta, y de ahí sale todo lo demás: el encuadre, el arranque, el sonido y el subtítulo animado.
Dos cámaras o una fija, una hora de ida y vuelta.
Una persona hablándole al lente, sin cortes.
La partida, la cámara del streamer y el chat en vivo.
Voz sobre pantalla compartida, diapositivas o software.
Tres voces o más, pisándose entre ellas.
Narración sobre animación, datos o material de archivo.
Producto en mano, un precio, preguntas del vivo.
Una hora por semana que hoy vive en Spotify y en ningún otro lado.
Cuatro horas en Twitch o Kick que se evaporan cuando vence el VOD.
Años de subidas que nunca circularon en formato corto.
Grabaciones que solo vieron los que se conectaron ese día.
Dos horas vendiendo que terminan con el vivo y no vuelven nunca.
Mismo sistema, tres tipos de material distintos. Lo que cambia entre uno y otro no es el gusto del que editó: es la receta que eligió la clasificación.
La mitad de los planos no tienen cara: son la olla. El sistema sigue al sujeto aun cuando no ve una cara, y pone la proporción exacta en pantalla en el momento en que la dice. El 99 por ciento del clip la mantiene encuadrada.
Una calle llena, gente pasando por detrás, y el plano no la pierde nunca: el seguimiento se sostuvo el cien por ciento del clip. El video tarda minutos en decir el precio, así que el recorte arranca justo donde se dice y la cifra aparece en pantalla.
El mapa es el argumento, así que el sistema se niega a recortarlo: letterbox, gráficos intactos, subtítulos en su propia franja abajo. Entra directo en el material, sin placa ni contexto previo, y la cifra aparece como inserto.
Producir la tanda obvia es el piso. Lo que vuelve encima son ángulos, series y material enterrado que ya habías dado por perdido.
Los mismos 40 segundos sirven como opinión fuerte o como tip práctico según cómo se titulen y dónde arranque el corte. El sistema propone las dos y elegís vos.
Detecta lo que aparece episodio tras episodio y lo arma como serie recurrente, con formato fijo, para que tengas qué publicar todas las semanas sin inventarlo.
El archivo viejo pasa por el mismo sistema. Ahí hay material que nunca circuló en corto y que hoy se sostiene igual, sin grabar nada nuevo.
La diferencia es cuánto material entra al sistema.
Para ver cómo recorta tu material
Si publicás largo todas las semanas
Si tenés años de video sin tocar
Un video tuyo, el sistema completo corriendo encima y una tanda de clips para que veas qué sale. Sin compromiso.